domingo, 29 de marzo de 2009

Tradición literaria occidental I


Se llamaba Almudena Orantes y Villegas.
Asturiana, luterana y moderna.
Casquivana para algunos, la más guapa de Oviedo para todos.
Con quince años ya en cada cadera... ¡Y menudas caderas, Salvador!... Con qué descaro las mueve por la ribera...

Hacía días que Almudena no apartaba sus ojos de la tela. Atravesaba los hilos de la trama por entre los de la hurdimbre. Tejía despacio, con cautela.

La Conferencia Episcopal ha preferido guardar silencio.

No se puede elegir cualquier tejado. Cualquier tejado no sirve. Almudena Orantes no eligió cualquier tejado.
El viejo campanario, al otro lado de la ladera, a 25km. de Gijón.
Un cielo limpio y libre, esperándola a ella, a pesar de.
A Almudena Orantes y Villegas. Asturiana, luterana y moderna. A pesar de.
Subida a lo más alto, por si te atisba en la distancia.
Al este de las Colinas Humeantes, a 25km. de Gijón.
Almudena se lanza al vacío, irrumpe en la nada silenciosa.

Se llamaba Almudena Orantes y Villegas.
La abuela le hacía tortas de anís todos los domingos.
Perdió a sus padres cuando apenas le salían las restas.
Desde entonces, la abuela es toda la historia que Almudena tiene.

Subida a lo más alto, por si te atisba en la distancia.
Por si te atisbo en la distancia.

lunes, 16 de febrero de 2009

Mi nombre es Ángela Olivares.


Pienso en la norestina de Clarice Lispector,
pienso en su fragilidad porque ella no tiene tiempo.
Porque a ella nadie le ha dicho que puede pensar en su fragilidad,
que puede tomarse el día libre, y pensar en su fragilidad.
Que el café puede tomarse con leche, y que las riendas son también para tomarlas.

Pienso en la norestina de Lispector, y después ya no pienso más.
El silencio de los gobiernos democráticos, el silencio de las dictaduras encubiertas.
El silencio de las no-hojas de los no-árboles en la no-noche.
Es verdaderamente aterrador.
Y me aterro.

Me gustaría que bastara con cortarme el pelo, con vendarme estas dos tetas, que sé que para muchos nunca fueron dos tetas... Si bastara con dejarme las barbas al viento...
Si bastara con ser el hombre que no soy...
Escribiría:
No soy fea, incluso soy hermosa.
Escribiría:
Black is beautiful.
Escribiría:
All roles are dangerous.

Pero desde esta negritud no se ve nada. No se oye nada.

Me han dicho que mi voz está bien. Que no es desagradable, que no molesta.
Pero de qué me sirve tener una voz si está acallada.
Si he de callarme.

miércoles, 28 de enero de 2009

From the kitchen.


Sopa de espinacas con yogur, ceviche, pato pekín con tortitas, mandarinas, guacamole, curry picante de gambas, mutabal, tallarines al estilo Singapur, lechuga frita, berenjenas con tofu, ensalada de feta, ensalada de berros y pato con lichis, cuzcuz de cordero, alubias rojas, frijoles negros, pollo al jengibre con piña y anacardos, pavo con castañas,f ondue de carne con tortitas de papel de arroz, chutney dulce de mango, sushi de atún, sashimi, kebabs de berenjena con miso, y pescado con tamarindo.
Y de postre, unas galletas chinas de la suerte,
y unas pastas de té con cardamomo y canela...

Egipto, Sierra Leona, Zimbabwe, México, el Magreb, Vietnam, Tailandia, Marruecos, Japón, Turquía, Ecuador, China, Israel, Irán, Pakistán, Sri Lanka, Singapur, Camboya.

Porque nada de esto nos es ajeno.

Decía Millás hace poco, o hace mucho -no recuerdo-, que si te levantas de la cama y no te duele nada, es que estás muerto. Algo parecido intento decir yo.
Si un día de éstos al despertarte no aprecias la diferencia, no la ves, empieza a preocuparte.
Quizá seas uno de esos hombres puros, de esos poseedores de no sé qué razón.
Eso, o que quizá estés muerto.
Poco importa.
Lo mío es la prevención.
Éste es un menú que quiere prevenir.
Poneros bajo aviso.
Porque resulta que hay tierras que son de nadie, y hay nadies que buscan tierra.

martes, 27 de enero de 2009

Pendiente del techo de la caverna para que no me caiga encima una estalactita,pendiente del suelo de la caverna para no caer encima de una estalagmita


Tengo una gran confianza en la lectura ajena, en las lecturas realizadas por los otros.
Aunque no siempre fue así. Hubo tiempos oscuros.
Tiempos de originales. De originales hispanos.
Porque siempre fue preferible leer en castellano.
Porque era la contemporaneidad misma, porque era leer en la lengua materna y en el momento preciso -quiero decir en el momento en que se precisara leer-.
Porque no había ruido en esa comunicación, ni diccionarios de bolsillo,
ni phrasal verbs.
Era directo y era verdad. Como leer la carta de un hermano.
Era la contemporaneidad misma.
Pero había que dar el salto, no al Nuevo Mundo, no un viaje de ésos, iniciáticos...
Era sólo la necesidad.
La necesidad de empezar a necesitar a Virginia Woolf, de hacerme falta Samuel Beckett.
El gran salto. Asaltar al traductor en su mesa de estudio, preguntarle por sus lecturas, si lee de pie o sentado, si lee en las bibliotecas, o si lee mientras duerme.
Darme de bruces con el traductor, leerle como si fuera un artesano de los de antes, que realiza su trabajo con el cuido de un amante.
Trabar una nueva relación de fe entre los que traducen y los que leen.
Es sólo volver a creer una vez más.
La fe siempre ha estado en los libros.
La literatura toda se erige sobre la fe.
Por eso yo confío en la lectura ajena.
En la lectura que hicieron Álvarez Flórez y Ángela Pérez de "La conjura de los necios", en la lectura que hicieron Zenobia y Juan Ramón de Rabindranaz Tagore.
Porque me importa sobre todo el buen amor.


No diré más aurora boreal, primavera de los pueblos, monzón cruel.
No se permiten más visitas en plena madrugada.
Son poco éticas.

lunes, 26 de enero de 2009

A esta altura del cuerpo y de tu espíritu.


Si con Platón ya todo empezó a ir mal,si Platón no puede servirnos porque hace metafísica, porque se inventa otro mundo en vez de explicarnos éste...

Qué ha ocurrido con la filosofía moderna.
Descartes indujo al error a todos los que le siguieron, consiguiendo que toda la filosofía moderna también fuera un error.
Descartes pierde la relación con el mundo exterior.
Él tiene muy claro que él existe, pero cómo sabe él que los objetos existen.
Se pierde en la resolución de problemas que sólo son problemas para él.
Es un comienzo falso.

En cuarto curso hacía composiciones fantásticas sobre las vacaciones de verano.
Se dejaba besar por los chicos mayores, coleccionaba barbies, había fervor.
En cuarto curso.
Pero tuvo que llegar, maldito el día, en que a la que hubiera podido aprender a bailar fox-trot sin errar en un paso, le dio por errarlos todos.
Y así hasta nuestros días.
En plena quema de la mazorca, en Phoenix, Arizona.
Se me acaba la poesía contigo.
Se me llena de lugares comunes, de cosas manidas, de calles transidas, de solitud.

viernes, 23 de enero de 2009

Los escritores se mueren.


A 24 de enero de 2009,a día de hoy,trabajo en una librería.
Soy la responsable de la no ficción,de lo no inventado,de lo no imaginado,de lo no simulado.
Velo por los intereses de la psicología diferencial,de la psicología divulgativa,de los tests de inteligencia,de los aforismos,de las máximas.
Y en casa del herrero lo llamamos como queremos.
A 2666 de Roberto Bolaño lo llamamos ficción,y a las Meditaciones metafísicas de Descartes las llamamos no ficción.
Como os lo cuento,hacemos lo que queremos.
Aunque yo no quiera.Porque yo no quiero.A mí me vino así impuesto.
La ficción es cosa de valientes.
Yo,de pequeña,veía a los escritores como auténticos mártires de su obra.
Juan Rulfo devorado por Pedro Páramo.
Lorca asesinado por El público.
Pero yo a Roberto Bolaño no lo daba por muerto.
Se lo dije a un cliente la otra tarde:
-Es un escritor de ésos que uno cree muerto.Porque sólo los escritores muertos han dejado semejantes novelones-me refería a 2666-.
Mi cliente confiable no supo sacarme de mi error.
Agarró los cuentos del gaucho y se dirigió feliz hacia la caja.
Esa misma noche reparé en la muerte hace casi seis años de Bolaño.
Me bajó un sudor frío por las piernas.
Pocas veces he deseado con tantas fuerzas que lo supuesto no fuera lo cierto.
Otro mártir de su obra.
De nuevo se confirma la terrible hipótesis:
Los escritores se mueren.
Se mueren antes de tiempo.