martes, 27 de enero de 2009

Pendiente del techo de la caverna para que no me caiga encima una estalactita,pendiente del suelo de la caverna para no caer encima de una estalagmita


Tengo una gran confianza en la lectura ajena, en las lecturas realizadas por los otros.
Aunque no siempre fue así. Hubo tiempos oscuros.
Tiempos de originales. De originales hispanos.
Porque siempre fue preferible leer en castellano.
Porque era la contemporaneidad misma, porque era leer en la lengua materna y en el momento preciso -quiero decir en el momento en que se precisara leer-.
Porque no había ruido en esa comunicación, ni diccionarios de bolsillo,
ni phrasal verbs.
Era directo y era verdad. Como leer la carta de un hermano.
Era la contemporaneidad misma.
Pero había que dar el salto, no al Nuevo Mundo, no un viaje de ésos, iniciáticos...
Era sólo la necesidad.
La necesidad de empezar a necesitar a Virginia Woolf, de hacerme falta Samuel Beckett.
El gran salto. Asaltar al traductor en su mesa de estudio, preguntarle por sus lecturas, si lee de pie o sentado, si lee en las bibliotecas, o si lee mientras duerme.
Darme de bruces con el traductor, leerle como si fuera un artesano de los de antes, que realiza su trabajo con el cuido de un amante.
Trabar una nueva relación de fe entre los que traducen y los que leen.
Es sólo volver a creer una vez más.
La fe siempre ha estado en los libros.
La literatura toda se erige sobre la fe.
Por eso yo confío en la lectura ajena.
En la lectura que hicieron Álvarez Flórez y Ángela Pérez de "La conjura de los necios", en la lectura que hicieron Zenobia y Juan Ramón de Rabindranaz Tagore.
Porque me importa sobre todo el buen amor.


No diré más aurora boreal, primavera de los pueblos, monzón cruel.
No se permiten más visitas en plena madrugada.
Son poco éticas.

3 comentarios:

  1. Fenomenología de la lectura:
    se de alguien que, para leer, se arma de un bolígrafo y una libreta y va escribiendo todas y cada una de las frases que lee, no sabe leer de otra manera, sus lecturas dejan huella y las huellas adquieren forma de una estantería llena de libretas llenas, a su vez, de réplicas del gesto lector, lecturas fosilizadas. Porque no sólo los traductores realizan su trabajo "con el cuido -dios- de los amantes".
    ¿Cómo sería si en algún lugar se almacenase el humo de todos los cigarros que nos fumamos?

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  2. Sería un lugar precioso,niño-alambre...

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  3. Yo también quise matar a Arturo Belano y no tuve el valor suficiente.Yo también lei su ausencia y me faltaron los dias,intenté rescatarme y llegué tarde.

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