domingo, 29 de marzo de 2009

Tradición literaria occidental I


Se llamaba Almudena Orantes y Villegas.
Asturiana, luterana y moderna.
Casquivana para algunos, la más guapa de Oviedo para todos.
Con quince años ya en cada cadera... ¡Y menudas caderas, Salvador!... Con qué descaro las mueve por la ribera...

Hacía días que Almudena no apartaba sus ojos de la tela. Atravesaba los hilos de la trama por entre los de la hurdimbre. Tejía despacio, con cautela.

La Conferencia Episcopal ha preferido guardar silencio.

No se puede elegir cualquier tejado. Cualquier tejado no sirve. Almudena Orantes no eligió cualquier tejado.
El viejo campanario, al otro lado de la ladera, a 25km. de Gijón.
Un cielo limpio y libre, esperándola a ella, a pesar de.
A Almudena Orantes y Villegas. Asturiana, luterana y moderna. A pesar de.
Subida a lo más alto, por si te atisba en la distancia.
Al este de las Colinas Humeantes, a 25km. de Gijón.
Almudena se lanza al vacío, irrumpe en la nada silenciosa.

Se llamaba Almudena Orantes y Villegas.
La abuela le hacía tortas de anís todos los domingos.
Perdió a sus padres cuando apenas le salían las restas.
Desde entonces, la abuela es toda la historia que Almudena tiene.

Subida a lo más alto, por si te atisba en la distancia.
Por si te atisbo en la distancia.